el aspecto de la depresión
- yolanda forcelledo
- 9 may 2017
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 30 sept 2025
El estado depresivo conlleva sĆntomas de infelicidad, abatimiento emocional, tristeza y melancolĆa profundas que no deben confundirse con el hecho comĆŗn de ātener un mal dĆaā o āpasar un mal tragoā. Cuando nos sentimos deprimidos el estado de Ć”nimo se encuentra realmente bajo y presentamos poca capacidad para reĆrnos, para seguir una conversación o para poner atención en una tarea a veces por simple que esta pueda parecer, como leer o ver la televisión. Es mĆ”s, este estado nos lleva a pensar prĆ”cticamente en exclusiva en frustraciones propias, hechos que nos han causado dolor y de los que nos sentimos vĆctimas o injustificadamente menospreciados. Cuesta mucho pensar en acontecimientos futuros. En la depresión sencillamente decimos que el Futuro no existe, lo que significa la dificultad para vernos involucrĆ”ndonos, aunque sea en un futuro muy inmediato, en situaciones vitales ordinarias.
Por supuesto los sĆntomas varĆan en función de la persona y del grado de depresión que presente, sea Ć©sta leve o severa (lo que se conoce como depresión mayor), pero en todos ellos percibiremos lo tremendamente desafiante que supone la realización de algunas tareas cotidianas como ir a la compra y cocinar normalmente, levantarse de la cama por las maƱanas para enfrentar el trabajo, interactuar socialmente con otras personas, cuidar de nuestro aspecto e higiene personal; actividades todas ellas que por muy rutinarias y cotidianas que parecen pueden percibirse como un autĆ©ntico desafĆo cuando la persona estĆ” inmersa en esta fatiga emocional.

En la depresión podemos afirmar que no hay Futuro pero sin embargo, la percepción del Pasado aparece como desolada, fallida y pueden llegar a distorsionarse incluso los recuerdos relacionados con vivencias agradables. En muchas ocasiones Ć©stos se dotan de un sesgo negativo y pesimista que hace pensar literalmente que ātodo no sirvió para nadaā. No percibimos de manera realista el aspecto positivo o aporte que tales experiencias pasadas han dejado en nuestras vidas. Esto involucra directamente a un neurotransmisor, la dopamina, Ā que intervine en los procesos de recompensa del cerebro.
SĆntomas de depresión (a veces se experimentan algunos y no todos a la vez)
Tristeza y melancolĆa con tendencia al llanto, en ocasiones irritabilidad.
Sentimiento de desamparo, desesperanza y abandono.
Desaliento, desesperación y mal humor.
Dormir en exceso o muy poco siendo difĆcil conciliar el sueƱo.
Enlentecimiento a la hora de realizar alguna tarea y desgana a la hora de iniciarla.
Fatiga emocional y pĆ©rdida o falta de energĆa.
Sentimiento de culpabilidad.
Escasa capacidad de concentración, lo que supone el olvido de conversaciones y detalles.
Alteración en el apetito (cambios de peso repentinos de subidas o bajadas importantes)
Anhedonia, o disminución de la capacidad de sentir placer en muchas actividades antes placenteras.
Irritabilidad e inestabilidad emocional.
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La depresión acostumbra a hacer sentirse a uno mismo peor por la mañana, puede desvelarnos del sueño pronto, unas dos horas antes de lo habitual. Pero en otros casos puede ocurrir hipersomnia, es decir, dormir un sueño nocturno prolongado, unas dos horas mÔs de lo habitual, incluso ir acompañado de siestas diurnas.
También es importante hablar sobre todo de la pérdida de disfrute que se experimenta en las situaciones cotidianas como en las relaciones con las personas allegadas (amistades, familiares), con la comida en muchos casos (dejar de saborear los alimentos) e incluso en las relaciones sexuales (pérdida de placer y orgasmos). Esto lleva, como es de esperar, a cierto aislamiento social y a ciertos conflictos familiares en muchos casos que agravan la sensación de abandono, la imagen negativa distorsionada que se tiene de uno mismo y la insatisfacción sentida de manera general.
Las causas de la depresión pueden ser muy diversas, y no, como se ha pensado tradicionalmente, solo como resultado de un conjunto de pensamientos o creencias irracionales de corte pesimista; sino que puede estar asociada a duelos personales no adecuadamente elaborados, sensaciones de ira dirigidas hacia uno mismo, falta de experiencias asociadas a sensaciones de dominio y placer, dificultades o limitaciones a la hora de establecer relaciones interpersonales de intimidad⦠etc.
Esta enfermedad pasajera y de la que uno puede recuperarse viene desencadenada en multitud de ocasiones porque podemos estar atravesando un momento difĆcil en nuestra vida relacionado con el trabajo o el Ć”mbito económico (desempleo, relaciones complicadas en el entorno laboral), o con la familia (separaciones, enfermedades, pĆ©rdidasā¦), pero a veces no tiene por quĆ© darse aparentemente un desencadenante externo para que podamos sentirnos abatidos y le encontremos muy poco sentido a la vida.
