top of page

bases teóricas que explican la depresión

15 abr
2 min de lectura

Actualizado: 9 oct

Hoy en día, los profesionales de la Psicología parecemos tenerlo claro: la depresión no se puede explicar mirando solo los actos externos. Las teorías modernas —como las de Beck o las de la indefensión reformulada— demuestran que lo que pensamos, cómo interpretamos nuestros fracasos y las historias que nos contamos a nosotros mismos juegan un papel protagonista. Entender esto es fundamental, porque si el problema está en cómo procesamos el mundo, también tenemos la llave para reaprender a verlo de otra manera.


modelos teóricos acerca de la depresión

Durante las décadas de los 40 y 50, la psicología prefería ir sobre seguro: solo estudiaba aquello que se podía medir y observar directamente (las conductas), dejando de lado los pensamientos porque no se podían tocar ni ver. C. B. Ferster (1965) propuso que la depresión ocurre cuando una persona deja de recibir cosas positivas o gratificantes en su vida, lo que hace que poco a poco deje de hacer cosas y sus conductas adaptativas se "apaguen". Más tarde, Peter Lewinsohn y sus colaboradores señalaron que las personas deprimidas a menudo tienen dificultades con sus habilidades sociales, lo que provoca que reciban menos afecto o refuerzo de su entorno, cayendo en un círculo vicioso de tristeza y aislamiento (su famoso modelo “re-po-co-res”).


El cambio de mentalidad no ocurrió de la noche a la mañana. Un paso clave fue la teoría de la indefensión aprendida, descubierta por Martin Seligman (1975) tras observar cómo los animales —y luego las personas— se rendían y adoptaban una actitud pasiva cuando sentían que nada de lo que hacían podía evitar un castigo o un resultado negativo. Años después, Lynne Abramson, Martin Seligman y John Teasdale (1978) refinaron la idea: el problema no es solo que pasen cosas malas, sino cómo las explicamos. Las personas con tendencia a la depresión suelen culparse a sí mismas de forma permanente y generalizada cuando algo sale mal ("la culpa es mía, todo me sale mal y siempre será así").

Aquí es donde la psicología da el gran salto hacia la mente. Aaron Beck (1963, 1964), desde su experiencia clínica, descubrió que el origen de la depresión está en cómo filtramos y procesamos lo que nos rodea.

Según Beck, las experiencias difíciles de la vida pueden dejar "marcas" o creencias negativas que se quedan durmiendo en nuestra mente hasta que una nueva crisis las activa. Cuando esto pasa, se enciende la llamada tríada cognitiva:

  • Una visión muy negativa de uno mismo.

  • Una interpretación pesimista de lo que nos rodea.

  • Un futuro completamente sin esperanza.


Además, nuestra mente empieza a hacer "trampas" lógicas (como generalizar un pequeño error o ver todo en blanco y negro), lo que machaca nuestra autoestima y nos hunde en la apatía.




Para más información puede profundizarse en la lectura del artículo de María Soledad Beato. Catedrática de la Universidad de Salamanca. https://journals.copmadrid.org/historia/archivos/fichero_salida20220923110100242000.pdf

Comentarios


bottom of page