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mindfullness y prácticas meditativas

Actualizado: 24 de sep de 2019

La meditación, concebida en occidente como una técnica de autocontrol, en realidad es también una auténtica filosofía de vida.

Muy utilizada en la actualidad como una poderosa herramienta terapéutica se halla relacionada con la capacidad adquirida de apartar los pensamientos que todos poseemos funcionando de una manera constante e involuntaria, para, desde un estado de mayor consciencia, poder contemplarnos a nosotros mismos y a todo aquello que nos rodea con cierta serenidad.

mindfullness

Es posible vivir libre ansiedad, de sufrimiento y de neurosis. Nosotros somos los artífices del sufrimiento, nosotros creamos el dolor, no es el mundo externo de ahí fuera ni la culpa hemos de echársela a los demás, sino a nuestros pensamientos y a su funcionamiento idiosincrático puramente compulsivo e involuntario, cuyo flujo constante nos balancea desde el recuerdo del pasado a la preocupación por el futuro. Nuestro estado natural parece estar siempre en un tiempo psicológico muy lejano al “ahora”, bien en el pasado, bien en el futuro. Lo que es fuente de insatisfacción sin duda del momento presente que es lo único real con lo que contamos. Así, gran parte de las emociones tienen que ver con recuerdos del pasado, más o menos incómodos o con preocupaciones y esperanzas puestas en el futuro. Un artificio mental que genera el pensamiento de manera automática y que en la mayoría de los casos es fuente de dolor y sufrimiento. Cuando surgen conflictos psicológicos de esta índole (los cuáles no me detendré a explicar ahora), es cuando algunas técnicas muy en boga como el mindfulness o la meditación pueden servir de gran ayuda. Es algo demostrado que la ansiedad y la depresión están siendo tratadas junto con otras prácticas de psicoterapia con estas técnicas.

Suele resultarnos difícil encontrarnos en el “aquí el ahora”, y nuestra mente pensante acostumbra a crear monólogos continuos que se apoderan de nosotros y somos incapaces de detener. Puedes detenerte y observarte, observar tus pensamientos. Observa sobremanera si existe en tu mente algún patrón de pensamiento repetitivo. Es cuando comienza entonces la preocupación y el sufrimiento. La regla general pasa porque los conflictos internos y el miedo se vuelven los guías o, peor aún, los obstáculos con los que tienes que lidiar. Vivimos casi exclusivamente entre el recuerdo o la anticipación, en el pasado o en el futuro (siempre refiriéndonos a un tiempo psicológico claro). Podemos utilizar nuestra mente de manera práctica y recorrer el pasado o sondear el futuro para ir resolviendo aspectos cotidianos, pero lo que sucede es muy diferente, suele írsenos de las manos y suceder que tal herramienta (la mente) se apodere de nosotros. Acabamos identificándonos profundamente con aquello que pensamos. Los propios pensamientos se transforman en ocasiones en auténticas obsesiones en donde lo que proyectamos en el futuro se vuelve una vía de escape del presente insatisfactorio.

La meditación consiste precisamente en llevar el foco de tu atención al aquí y al ahora, de mantenerte alerta, consciente y sin juzgar:

Pongamos un ejemplo práctico de cómo hacer una toma de conciencia corporal: puedes elegir un tiempo, mejor antes de irte a dormir o a primeras horas de la mañana. Conviene cerrar los ojos y acostado sobre la espalda ve llevando tu foco de atención a la respiración para luego conducirla por las distintas partes de tu cuerpo, empezando por ejemplo de abajo arriba, por los pies, rodillas, muslos, caderas, pasando por las manos, codos brazos, abdomen, pecho, cabeza, etc. Trata de sentir cada una de las partes de tu cuerpo de una manera intensa, detén tu atención en cada una de ellas unos segundos, sin prisa, detente en cada una sin pensar en la siguiente o en el recorrido completo. Después puedes hacer un recorrido por todo el cuerpo de abajo a arriba como una honda profunda durante algún tiempo, sentirlo unificado. Muy probable que tu mente interfiera con algún pensamiento externo. No pasa nada, deja que pase sin juzgar. No te preocupe esto, en cuanto te des cuenta, reorienta tu atención de nuevo a la respiración y continúa.

De igual modo, resulta muy útil tomar conciencia de nuestros pensamientos, reconocerlos como lo que son, sólo pensamientos y dejarlos pasar sin quedarnos atrapados en ellos, creyendo que son la realidad misma. Así del mismo modo que en la práctica anterior, siempre al empezar llevando el foco de nuestra atención a la respiración podemos comenzar a observar cómo desfilan por la mente cada uno de los pensamientos; con los ojos cerrados visualízalos como si de una fotografía se tratase, acógelos primero y deja que se vayan, sin juzgar.

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